RSS
18 Sep 2017

UN FIN QUE DEPENDE DE OTRO FIN

Author: Narciso Isa Conde | Filed under: Tiro al Blanco

 

Por Narciso Isa Conde

(En español e inglés)

clip_image002

Desde el inicio del movimiento Marcha Verde me he encargado de repetir en forma machacona que el fin de la impunidad en República Dominicana depende inevitablemente del fin del sistema de corrupción e impunidad representado por este gobierno, estas instituciones estatales, este sistema de partidos, este poder y este orden constitucional basado en la carta magna del 2010, construida para amarrar la maquinaria estatal y su asociación con elites empresariales criollas y transnacionales mafiosas. Esa es una precondición.

La corrupción, y la impunidad que la protege a todos los niveles, son dos males hermanados de carácter estructural, sistémicos, íntimamente relacionados con todas las políticas, las iniciativas y las gestiones públicas, y con todas las carencias y penurias del pueblo trabajador, de la “masa sufriente pensante” y de la “masa pensante que sufre”.

Dos males generados en las podridas entrañas de una dictadura constitucional, corrupta y corruptora, que se recicla a través de un sistema electoral manipulado.

El reciente tratamiento -descaradamente perverso- de dos de los procesos judiciales de corte teatral-publicitario, estafa Super-tucanos y sobornos Odebrecht, ha tenido la virtud de convencer a una gran parte de esta sociedad de que el fin de la impunidad depende del fin de este sistema putrefacto.

La indignación, la radicalización del pueblo pican y se extienden, y ya nada ni nadie podrán contenerlas.

Es claro que ambas decisiones judiciales obedecen a un pacto de impunidad entre el Presidente de la República (Danilo medina) y el Presidente del partido gubernamental (Leonel Fernández), mediado por la mutua capacidad de chantaje de ambos “jefes políticos” y de los altos funcionarios y empresarios favorecidos o por la exclusión del proceso o por las mostrencas órdenes de libertad.

· MALA MAÑA VERBAL EN ACCIÓN.

En ese contexto, percibido por el común, aparecen voces “cultas” afirmando o que es “inalcanzable el procesamiento del Presidente Medina” planteado por Marcha Verde, o que “no se podrá hacer justicia en el caso de Odebrech y otros delitos de Estado y empresariales”, o que “el movimiento verde ha fracasado porque no puede alcanzar su meta”.

La mala maña verbal aflora y qué bueno que aflore para darle por el “cocote”.

Una cosa es que Danilo Medina, Leonel Fernández y demás jorocones de casos como el de Odebrecht y los Súper-Tucanos no sean debidamente procesados y sancionados por el sistema judicial, el régimen político y las instituciones que ellos mismos controlan y manipulan, con la ayuda complaciente de una oposición electoral de igual calaña; y otra, aceptar que en perspectivas no se puedan lograr esos objetivos y otros parecidos, para lo que solo es preciso echar abajo el sistema institucional y el poder que los protege, convirtiendo la necesidad en posibilidad mediante un mayor despliegue de la democracia de calle, incluida las huelgas políticas. Esto es, transformando el “someter a Danilo” en “fuera el gobierno”. Algo con valiosos precedentes históricos aquí y el exterior.

Marcha Verde todavía no ha alcanzado la meta del fin de la impunidad, porque ciertamente no es tan fácil -aunque si posible- lograr el fin del sistema de corrupción y del régimen de impunidad.

No ha llegado a ese punto, pero en verdad –aun sin proponérselo inicialmente- estas movilizaciones multitudinarias y estas luchas están contribuyendo a crear una conciencia colectiva para hacer colapsar esta institucionalidad decadente, obligar a dimitir a quienes la administran a su favor y dar paso, desde un gobierno provisional, a una transición democrática hacia una Constituyente Soberana y Participativa.

Quienes no vislumbran la crisis de gobernabilidad que se está gestando en medio de este “tranque” provocado por un sistema ilegitimado que se resiste a ceder, sencillamente ha perdido la visión política que tales circunstancias exigen u opta, sin confesarlo, por no asumir la necesidad de refundar el Estado dominicano y sus bases constitucionales. (Publicado originalmente en Portal: z101digital.com)

ENGLISH:

AN ENDING THAT DEPENDS ON ANOTHER END

By Narciso Isa Conde

From the beginning of the Green March movement, I have been in charge of repeating in a persistently way that the end of impunity in the Dominican Republic inevitably depends on the end of the system of corruption and impunity represented by this government, these state institutions, this system of parties, this power and this constitutional order based on the Carta Magna of 2010, built to tie up the state machinery and its association with unique Dominican business and transnational mafia elites. That is a precondition.

Corruption and impunity that protects it at all levels are two twin structural, systemic, closely related to all policies, initiatives and public policies, and with all the shortcomings and hardships of the working people, the " thinking suffering mass "and the" thinking mass that suffers ".

Two evils generated in the rotten entrails of a corrupt and corrupting constitutional dictatorship, which is being recycled through a manipulated electoral system.

The recent treatment – badly perverse – of two of the court proceedings involving theatrical-advertising, Super-Tucanos scam and Odebrecht bribes, has had the virtue of convincing a large sideof this society that the end of impunity depends on the end of this rotten system.

The indignation, the radicalization of the people sting and spread, and nothing and no one can stop them.

It is clear that both judicial decisions are due to a pact of impunity between the President of the Republic (Danilo Medina) and the President of the government party (Leonel Fernández), mediated by the mutual blackmail capacity of both "political leaders" and senior officials and businessmen favored or by the exclusion of the process or by the recent orders of freedom.

· BAD VERBAL DECEIVE IN ACTION.

In this context, perceived by the common people, there are "cultured" voices affirming or that it is "unattainable the prosecution of President Medina" raised by Green March, or that "justice can not be done in the case of Odebrech and other State and business crimes ".or that " the green movement has failed because it can not achieve its goal ".

The bad verbal deceive flourish and how good it seems to hit it in the "heart".

It is one thing for Danilo Medina, Leonel Fernández and other big shots of cases like Odebrecht and the Super Tucanos not to be duly prosecuted and punished by the judicial system, the political regime and the institutions they control and manipulate with the aid complacent of an electoral opposition of the same sort; and another to accept that these objectives and other similarities can not be achieved in terms of perspectives, for which it is only necessary to break down the institutional system and the power that protects them, making necessity possible through greater deployments of street democracy, including political strikes. That is, transforming the "subjecting Danilo" into a "get out of the government". Something with valuable historical precedents here and abroad.

Green March has not yet reached the goal of ending impunity, because it is certainly not so easy – if it is possible – to bring about an end to the system of corruption and the regime of impunity.

It has not reached that point, but in truth – even without initially proposing it – these mass mobilizations and these struggles are contributing to create a collective conscience to make collapse this decadent institutionality, to force to resign to those who administer it in their favor and give way, from a provisional government, to a democratic transition towards a Sovereign and Participative Constituent Assembly.

Those who do not see the crisis of governance that is brewing in the midst of this "embalse" caused by an illegitimate system that refuses to give up, has simply lost the political vision that such circumstances demand or opt, without admitting it, for not assuming the necessity of refounding the Dominican State and its constitutional bases.(Journal digital: z101digital.com)

Comentarios

Comentarios