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16 Nov 2016

¿PAZ…? ¿PONIENDO PEOR UN ACUERDO MALO?

Author: Narciso Isa Conde | Filed under: Tiro al Blanco

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Por Narciso Isa Conde
A reserva de examinar y analizar pormenorizadamente que es lo que se le quita y que es lo que se le agrega en esta segunda versión post-plebiscito al ACUERDO DE PAZ firmado entre el Gobierno colombiano y las FARC-EP, inicio este trabajo expresando total coincidencia con este artículo cartel colocado hoy en las redes sociales por Alfredo Pierre.

No hay que ser sabio ni ponerse a disecar todas las enmiendas al texto original para emitir o respaldar esas valoraciones críticas. Basta tener en cuenta los resultados del plebiscito, el contexto que implica intentar a continuación un pacto con el archi-criminal de Álvaro Uribe y demás promotores del rechazo a la versión anterior, leerse o escuchar las declaraciones de La Calle, representante del Presidente Santos en la Mesa de la Habana, y el discurso de ocasión del Comandante Iván Márquez, Jefe de la Delegación de Paz de las FARC-EP.

Cualquier esfuerzo por convertir en potable para Uribe y esa caverna político-social el texto en cuestión, es sinónimo de decidirse a empeorar un acuerdo ya de por sí malo, incapaz de generar un respaldo superior al 18 % (expresado en el SI promovido por Santos) y capaz de provocar una abstención de un 63 % y una impugnación de poquito más del 18 % (representado por el NO de Uribe, Pastrana y comparsa), como aconteció.

La Calle se regocija calificando el texto enmendado hacia atrás de “mejor que el anterior”.

Iván Márquez declara que las FARC han reculado “hasta el límite de lo posible”, haciendo nuevas concesiones.

No tengo dudas: la dirección actuante de esa heroica organización insurgente, digna de mejores decisiones, aceptó antes del plebiscito la primera trampa consistente en un acuerdo que consignaba el desarme y la desmovilización unilateral, la renuncia a la soberanía de Colombia aplastada por siete base militares y una maquinaria militar “in sito” de EEUU, el abandono de la demanda de la Constituyente Popular y Soberana como mecanismo de refrendación de lo acordado, dejando además pasar sin rebelarse el veto a un paquete de cambios estructurales llamados a atacar y superar las causas del largo conflicto social armado que se pretende conjurar en forma definitiva.

Ahora -confirmando razones para no dudar- el equipo ejecutivo de las FARC-EP ha aceptado todo eso y más, tratando de complacer al “uribismo” con la mediación del gobierno y colocándose en la misma tesitura del Presidente Juan Manuel Santos después del plebiscito; cayendo en otra trampa, que podrá ser cualquier cosa, menos una ruta hacia una paz digna, justa, duradera y superadora de la raíces de esa guerra y del Narco-Estado criminal, terrorista, colonizado, neoliberal, corrupto y corruptor imperante en ese país hermano.

Es evidente: el nuevo acuerdo será peor para el pueblo colombiano y “más peor” aun para el venezolano y el latino-caribeño en este periodo de contra-ataque bestial de EEUU y sus socios. Una nueva trampa que ni siquiera se atreven a someter a otro un plebiscito o una consulta mínimamente democrática.

En lo inmediato cabe la posibilidad de que todas las derechas y el cogollo del Norte Revuelto y Brutal, bajo la égida de Mr. Trump y con la anuencia de Obama y los Clinton, sellen esa trampa; o de que una parte de ellas y el propio imperio o alguna de sus facciones la torpedeen temporalmente en procura de un tercer acuerdo “más peor”.

Lo cierto es que ellos, cuando notan que desde el campo revolucionario se está dispuesto a ceder en cadena, comienzan pidiéndonos un dedo, después la mano, luego el brazo… no conformándose hasta ver caer nuestras cabezas. En esto no hay nada de invento: es lo que nos enseña la historia de las revoluciones y de los movimientos revolucionarios.

Solo que un pueblo capaz de hacerle a ese poder perverso lo que le hizo en el reciente plebiscito, es un pueblo con millones de cabezas inteligentes, presto a sorprender con su ingenio y heroicidad a sus verdugos y a quienes desde las izquierdas ablandadas lo subestiman.

Y FARC-EP en su conjunto es también pueblo uniformado, con muchísimas cabezas, decenas de miles más que las que hoy integran una dirección ejecutiva que sorpresivamente ha decidido ser cabeza de una organización legalizada en circunstancias desventajosas, con garantías de potabilidad para los censores del sistema dominante, vaciada en los hechos de la guerrillerada y cuadros combativos; muy distante por cierto de las FARC que forjó el comandante Tiro Fijo, diferente en sus esencias al Ejército del Pueblo-EP comandado por el legendario camarada Manuel.

Veremos que acontece en lo inmediato y más allá, para entonces proceder a analizar en toda su extensión y profundidad el curso y las mutaciones de todos los componentes de esa corriente histórica, sus causas, su evolución y sus perspectivas de recomposición y/o dispersión.

Es difícil aceptar que todo el acumulado revolucionario de esa fuerza pueda ser liquidado por una corriente reformista conformada a su interior y sería peor aceptar cualquier eventualidad negativa sin analizar crítica y autocríticamente su desenlace final.

Creo que hay muchas cosas pendientes de producirse y valorarse en el despliegue de este episodio temporalmente desconcertante y aparentemente impuesto por una imaginaria necesidad de desistir de la violencia revolucionaria frente a un sistema de dominación cada vez más violento y destructivo.

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