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13 Feb 2018

MIGRAR NO ES INVADIR: EN ESPAÑOL E INGLÉS

Author: Narciso Isa Conde | Filed under: Tiro al Blanco

 

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DISMANTLING FALLACIES ON THE DOMINICAN-HAITIAN ISSUE

HAITÏ AND RD: MIGRATING IS NOT INVADING

 

Por Narciso Isa Conde

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El poeta Pedro Mir, en su condición de dirigente del Partido Comunista Dominicano-PCD, abordando el tema de la revolución insular, escribió en 1966 en su Programa que cada vez que históricamente la clase dominante-gobernante dominicana se sentía insegura por el despertar, la indignación y la rebeldía de nuestro pueblo, esgrimía el peligro haitiano y recurría con renovada intensidad, al manoseado término de la “invasión pacífica” de nuestro territorio por el pueblo haitiano.

No es, pues, accidental que estos tiempos de verdes indignaciones y crecientes rebeldías, se recurra reiteradas veces a ese expediente.

Por eso entiendo necesario contribuir a desmontar esta nociva falacia con argumentos bien precisos. Empecemos pues.

La migración no es invasión.

Las migraciones son pacíficas y con fines humanamente justos.

Las invasiones, no.

Las invasiones son avasallantes, violentas, ejercidas con la fuerza militar para ocupar territorios, apropiarse de riquezas y zonas estratégicas apetecidas por los Estados y claques políticas y sociales que las emprenden para despojar, saquear, ejercer poder y matar o someter por la violencia a quienes se les resistan.

No es verdad que existan “invasiones” pacíficas, sino “procesos migratorios” pacíficos.

El término “invasión” en esos casos se usa para estigmatizar al que emigra por cuenta propia en busca de mejor vida o al que lo hace con igual propósito a través de mecanismos montados por la clase dominante, las partidocracias corruptas y sus Estados receptores para ampliar la sobre-explotación de la mano de obra “extranjera” y “criolla”, obtener mayores ganancias pagando salarios más bajos y logrando otras ventajas abusivas, o para ampliar la modalidades de corrupción que favorecen a los que detentan poder.

· MIGRAR NO ES DELITO, INVADIR SI.

Migrar para recuperar derechos negados, trabajar honestamente, sobrevivir y superar situaciones agobiantes, no es delito.

Ningún ser humano es ilegal en el planeta.

A lo sumo -en mundo dividido en “naciones” por los intereses de las burguesías locales enmarcados en su legalidad internacional- podrían considerarse indocumentados en su propio país o en otro territorio, que es otra cosa; esto, si carece de la documentación correspondiente, ya por limitaciones propias o por las ventajas que eso les ofrece a los que explotan, semi-esclavizan y trafican permanentemente con su vulnerable condición social.

En verdad no son pocas las burguesías de diversos calibres que se han forjados o han multiplicado fortunas a costa del trabajo en condiciones de semi-esclavitud o imponiéndole una extrema precariedad a numerosos componentes de las migraciones forzadas y del tráfico de seres humanos.

Abundan incluso sus socios políticos y militares dedicados a explotar mano de obra barata (adulta e infantil), sexo (“trata de blancas”) y poblaciones discriminadas fácil de maltratar bajo el mote de “seres inferiores”.

No son pocos los países constituidos por diversas migraciones sobre-explotadas en distintos periodos de su historia y proliferan las sociedades conformadas por diversas identidades, presentando características multiétnica y multinacionales.

La invasión implica el empleo de la fuerza para ocupar territorios y dominar seres humanos.

Implica matar, masacrar, saquear…

Los pueblos empobrecidos y oprimidos de África no están invadiendo a Europa Occidental. Ni los asiáticos, africanos, latino-caribeños… están invadiendo a EU.

Las potencias europeas, asiáticas y norteamericanas si que nos invadieron, nos colonizaron y convirtieron nuestras fronteras en negocios espurios. Y lo siguen haciendo con saña postmoderna.

En esa abusiva relación de poder los países periférico-dependiente hemos sido cruelmente maltratados y nuestros pueblos brutalmente empobrecidos.

· HAITÍ Y RD: VICTIMAS, NO VERDUGOS.

Haití y República Dominicana no pudimos escapar a esa dominación imperial degradante, de las que las elites locales son cómplices y beneficiarias

Al pueblo haitiano le ha ido peor por habitar el territorio más invadido, peor colonizado, más saqueado y mas empobrecido del Continente; víctima de la sádica revancha del imperialismo occidental que nunca perdonó su ejemplo contagioso plasmado en su temprana revolución independentista y antiesclavista de 1804.

Las vicisitudes acumuladas asumieron al paso de dos siglos características de tragedia social y humana.

Y en tales condiciones para una gran parte del pueblo haitiano, emigrar hacia acá (como destino o como puente) o hacia EEUU o Canadá (como destino), se ha tornado cuestión de vida o muerte.

No se trata ni por asomo de un fenómeno de invasión, agresión, ocupación… sino de un proceso migratorio ascendente e imperioso.

Más aun. República Dominicana nunca ha sido invadida por Haití, porque realmente la denominada “ocupación haitiana” de esta parte oriental de la isla se hizo siendo ésta colonia de España y en su condición de presa codiciada por otros imperios; en el promisorio marco de la independencia y la revolución social antiesclavista en Haití, por lo que ese hecho tiene otro carácter y consecuencias distintas, unas positivas y otras negativas.

República Dominicana se fundó en 1844 en un acto de separación de Haití y de independencia frente a todas las potencias colonizadoras.

Traicionada la independencia dominicana de 1844 (anexión al imperio español) y luego igualmente traicionada la Restauración de la misma lograda en 1863, nuestro país -pese a su definida identidad nacional- ha sido convertido en una semi-colonia o dependencia de EEUU, pese a los heroicos intentos posteriores por emanciparlo (1916-24 y 1965).

Esa es la verdad.

Pero igual y peor, repito, le ha pasado a Haití.

· DOS PAISES RECOLONIZADOS CON SUS RESPECTIVOS FLUJOS MIGRATORIOS.

Ni uno ni otro somos soberanos y no porque uno someta al otro, presente sin embargo el recuerdo de la horrible y traumática matanza de haitianos en la zona fronteriza a cargo de la tiranía trujillista (no del pueblo dominicano); y también otros hechos parecidos –aunque más remotos- que de parte y parte son usados para envenenar los vínculos de dos pueblos llamados a compartir en hermandad la misma isla, todavía dominada por poderosos enemigos imperiales comunes y por pandillas locales asociadas a la recolonización.

Sí, una isla, dos república sin soberanía y dos pueblos cruelmente oprimidos.

Esa es otra verdad.

Ahora bien, la lucha por sobre-vivencia empuja muchas veces a los seres humanos hasta a abandonar su tierra, su patria, su familia…para entonces vivir más o menos sobre-explotados, discriminados, maltratados… A eso se le agrega el racismo con toda su crueldad.

El problema a resolver en las relaciones dominico-haitianas es fundamental migratorio, porque la negación de independencia y soberanía en ambos casos está a cargo de EEUU y otras potencias imperialistas.

Haití no tiene soberanía real, mucho menos posibilidad de afectar la nuestra.

República Dominicana-RD igual respecto Haití.

Por más de un siglo nadie puede probar que uno u otro país se haya dedicado a invadir al otro para conquistarlo y dominarlo.

La migración de RD a EEUU, Europa y otras partes del mundo la provoca la opresión, la explotación y el saqueo practicado por las potencias imperialistas.

La misma causa tiene la emigración haitiana hacia ese “primer mundo”.

Pero hay particularidades a ponderar: la emigración haitiana hacia acá no la causa RD, mucho menos el pueblo dominicano; sino fundamentalmente EEUU, Canadá y las potencias europeas, que saquean, explotan y empobrecen ese territorio y ese pueblo, en alianza con mafias políticas, empresariales y militares locales.

El o la haitiana que emigra hacia acá no lo hace por maldad, sino por necesidad. Es un ser humano, que en su dramática lucha por la vida decide cruzar por vía terrestre al país vecino, al más cercano, el cual tiene una situación económica relativamente menos mala. Y lo hace para trabajar duro por un baja remuneración, que influye intensamente también reduciendo el salario local. Todo esto a beneficio de los dominicanos ricos y muy ricos, no del pueblo en general.

Los poderosos de Haití y las potencias que lo colonizan le niegan derechos vitales al pueblo haitiano en su propia tierra, y lo convierten en mercancía barata generadora de ganancias fáciles con la que se nutre la corrupción fronteriza militar, policial y empresarial de allá y de aquí.

Trafican con sus componentes más empobrecidos de múltiples maneras y los exprimen con modalidades propias de la acumulación capitalista originaria.

La frontera pasa a ser un negocio soterrado, sucio, ilegal de jorocones dominicanos, que su vez hacen campaña racista anti-haitiana; mientras los trabajadores y las familias haitianas radicadas aquí aportan miles de veces más que las migajas que reciben.

Pero esas inmensas riquezas van directo a los bolsillos de los ricachones de nuestro país y a las arcas de las empresas transnacionales.

La Gulf and Wester, Alcoa, Falconbridge, Barrick, Vicini, Bonetti, compañías constructoras, latifundistas, políticos y generales mafiosos… son los grandes beneficiarios de esa migración.

· LOS VERDADEROS INVASORES DE ESTA ISLA.

Los conquistadores españoles y de otras potencias europeas invadieron esta isla, esclavizaron y asesinaron a sus pacíficos pobladores, invadieron a África y trajeron esclavos de esas tierras lejanas para reforzar la esclavitud y practicar el genocidio. Civilizaciones blancas se impusieron a sangre y fuego para explotar y saquear

En ambas parte de la isla los conquistadores y colonizadores exterminaron las poblaciones originarias (llamados indios/as).

Ambas terminaron pobladas por “extranjeros” o descendientes de “extranjeros”, unos pocos verdugos blancos y la mayoría victimas negras, mestizas y mulatas.

Y así hasta el presente, con muchos otros ingredientes.

Las tropas yanquis que nos invadieron en 1916 y 1965, la CIA, el FMI, el BM, los bancos de negocios… son por tanto los verdaderos invasores, depredadores y saqueadores de este país y de nuestro pueblo. Las corporaciones mineras (Gold Quest, Uni-Gold… amenazan con invadir la Cordillera Central.

Ambas poblaciones hemos sido forzadas a emigrar por periodos.

Nuestro enemigo no es ni el emigrante haitiano, ni el humilde pueblo de ese país hermano.

Nuestros enemigos son los poderosos que dominan el mundo y esta la isla, que oprimen a ambos pueblos y nos quieren enfrentar para ellos disfrutar con tranquilidad los frutos de sus fechorías.

Igual pasa en la vecina Haití, donde desde arriba se fomenta el odio contra nuestro pueblo.

Los pueblos dominicanos y haitianos son pueblos que desde sus respectivos países deben unirse para defenderse, para independizar realmente nuestras respectivas patrias, para liberarlas de la voracidad imperialista-capitalista y de los políticos, empresarios y jefes militares ladrones, déspotas y explotadores. Para desterrar el odio y sembrar amor entre pueblos liberados y naciones independientes.

Eso es imprescindible para establecer regulaciones migratorias mutuamente ventajosas y normas de cooperación justas en comunidad con todos los pueblos de Nuestra América, uniendo la diversidad y respetando la identidad de cada pueblo.

En fin, yo quiero a mi patria sin olvidar que patria, como dijo Martí, es humanidad. (noticiassin.com / primera semana de febrero 2018)

DISMANTLING FALLACIES ON THE DOMINICAN-HAITIAN ISSUE

HAITÏ AND RD: MIGRATING IS NOT INVADING

By Narciso Isa Conde

The poet Pedro Mir, in his capacity as leader of the Dominican Communist Party-PCD, addressing the issue of the island revolution, wrote in his Program in 1966 that whenever the Dominican governing-ruling class felt unsafe due to the awakening, indignation and the rebellion of our people, wielded the Haitian danger and resorted with renewed intensity, to the groped end of the "peaceful invasion" of our territory by the Haitian people

It is not, therefore, accidental that these times of green indignations and growing rebellions, they repeated recourse to this string.

That is why I understand it necessary to contribute to dismantling this harmful fallacy with very precise arguments. Let’s start then.

Migration is not invasion.

Migrations are peaceful and with humanly just ends.

The invasions, no.

The invasions are overwhelming, violent, exercised with military force to occupy territories, appropriate wealth and strategic areas desired by the States and political and social claques that undertake to strip, plunder, exercise power and kill or subdue by violence those who resist them.

It is not true that there are peaceful "invasions", but peaceful "migration processes".

The term "invasion" in those cases is used to stigmatize those who emigrate on their own in search of a better life or who do so with the same purpose through mechanisms set up by the ruling class, the corrupt parties and their receiving states to expand the over-exploitation of "foreign" and "criolla" labor, obtaining greater profits by paying lower salaries and achieving other abusive advantages, or to expand the types of corruption that favor those who hold power.

• MIGRATE IS NOT CRIME, INVADE YES.

Migrating to recover denied rights, working honestly, surviving and overcoming crippling situations is not a crime.

No human being is illegal on the planet.

At the most – in a world divided into "nations" by the interests of local bourgeoisies framed in their international legality – they could be considered undocumented in their own country or in another territory, which is something else; this, if it lacks the corresponding documentation, either because of its own limitations or because of the advantages that this offers to those who exploit, semi-enslave and traffic permanently with their vulnerable social condition.

In truth, there are many bourgeoisies of various calibers that have forged or multiplied fortunes at the cost of work in conditions of semi-slavery or imposing extreme precariousness on numerous components of forced migrations and the trafficking of human beings.

Even their political and military partners dedicated to exploiting cheap labor (adult and child), sex ("white slave") and discriminated populations easy to mistreat under the nickname of "inferior beings" abound.

There are few countries constituted by diverse migrations over-exploited in different periods of its history and proliferate societies made up of diverse identities, presenting multi-ethnic and multinational characteristics.

  Invasion implies the use of force to occupy territories and dominate human beings.

It involves killing, massacre, looting …

The impoverished and oppressed peoples of Africa are not invading Western Europe. Neither the Asians, Africans, Latin-Caribbean … are invading the US.

The European, Asian and North American powers, they did invaded us, colonized us and turned our borders into spurious businesses. And they continue to do so with postmodern brutality.

In this abusive power relationship, the peripheral-dependent countries have been cruelly mistreated and our people brutally impoverished.

• HAITI AND RD: VICTIMS, NOT EXECUTIONERS.

Haiti and the Dominican Republic could not escape this degrading imperial domination, of which the local elites are accomplices and beneficiaries

The Haitian people have fared worse because they inhabited the most invaded, worst colonized, most plundered and most impoverished territory in the Continent; victim of the sadistic revenge of Western imperialism that never forgave its contagious example embodied in its early independence and anti-slavery revolution of 1804.

The accumulated vicissitudes assumed the passage of two centuries characteristic of social and human tragedy.

  And in such conditions for a large part of the Haitian people, to migrate here (as a destination or as a bridge) or to the US or Canada (as a destination), has become a matter of life or death.

It is not about a phenomenon of invasion, aggression, occupation … but of an ascending and imperious migratory process.

Even more. The Dominican Republic has never been invaded by Haiti, because really the so-called "Haitian occupation" of this eastern part of the island was made this colony of Spain and in its condition of prey coveted by other empires; in the promising framework of independence and social antislavery revolution in Haiti, so that fact has another character and different consequences, some positive and others negative.

The Dominican Republic was founded in 1844 in an act of separation from Haiti and independence from all the colonizing powers.

Betrayed the Dominican independence of 1844 (annexation to the Spanish empire) and then equally betrayed the Restoration of the same achieved in 1863, our country – despite its defined national identity – has been converted into a semi-colony or dependence on the US, despite the later heroic attempts to emancipate it (1916-24 and 1965).

That’s the truth.

  But the same and worse, I repeat, it has happened to Haiti.

• TWO COUNTRIES RECOLONIZED WITH THEIR RESPECTIVE MIGRATORY FLOWS.

Neither is sovereign and not because one submits to the other, nevertheless present the memory of the horrible and traumatic massacre of Haitians in the border area in charge of the Trujillo tyranny (not the Dominican people); and also other similar, though more remote, facts that are used to poison the bonds of two peoples called to share in brotherhood the same island, still dominated by powerful common imperial enemies and by local gangs associated with recolonization.

Yes, it’s an island, two republics without sovereignty and two cruelly oppressed peoples.

That is another truth.

Now, the struggle for survival often pushes human beings to abandon their land, their homeland, their family … to then live more or less over-exploited, discriminated against, mistreated … To that is added the racism with all its cruelty.

The problem to be solved in the Dominican-Haitian relations is fundamental migratory, because the denial of independence and sovereignty in both cases is in charge of the US and other imperialist powers.

Haiti has no real sovereignty, much less the possibility of affecting ours.

Dominican Republic-RD equal respect Haiti.

For more than a century nobody can prove that one or another country has dedicated itself to invading the other to conquer and dominate it.

The migration of the DR to the US, Europe and other parts of the world is caused by the oppression, exploitation and looting practiced by the imperialist powers.

The same cause has Haitian emigration to that "first world".

But there are particularities to ponder: the Haitian emigration here is not cause by the DR, much less the Dominican people; but fundamentally the US, Canada and the European powers, who loot, exploit and impoverish this territory and that people, in alliance with political, business and local military mafias.

The Haitian who emigrates here does not do so out of malice, but out of necessity. It is a human being, who in his dramatic struggle for life decides to cross over land to the neighboring country, the closest, which has a relatively less bad economic situation. And it does it to work hard for a low remuneration, which has an intense influence also reducing the local salary. All this for the benefit of rich and very rich Dominicans, not the people in general.

The powerful domes of Haiti and the powers that colonize it deny vital rights to the Haitian people in their own land, and turn it into a cheap commodity that generates easy profits that feeds the military, police and business border corruption from there and from here.

They traffic with their most impoverished components in multiple ways and squeeze them with modalities typical of the original capitalist accumulation.

The border becomes a buried, dirty, illegal business of Dominican big shots who in turn campaign against racist anti-Haitian; while the Haitian workers and families settled here contribute thousands of times more than the crumbs they receive.

  But those immense riches go straight to the pockets of the rich in our country and the coffers of transnational corporations.

  The Gulf and Western, Alcoa, Falconbridge, Barrick, Vicini, Bonetti, construction companies, large landowners, politicians and mafia generals … are the great beneficiaries of this migrati

• THE TRUE INVASERS OF THIS ISLAND.

The Spanish conquerors and other European powers invaded this island, enslaved and murdered their peaceful settlers, invaded Africa and brought slaves from those distant lands to reinforce slavery and practice genocide. White civilizations imposed themselves in blood and fire to exploit and plunder

In both parts of the island the conquerors and colonizers exterminated the original populations (called Indians).

Both ended up populated by "foreigners" or descendants of "foreigners", a few white slave drivers and most black, mixed races and mulatto victims.

  And so up to the present, with many other ingredients.

The Yankee troops that invaded us in 1916 and 1965, the CIA, the IMF, the WB, the business banks … are therefore the real invaders, predators and looters of this country and our people. The mining corporations (Gold Quest, Uni-Gold … threaten to invade the Central Mountain Range.

Both populations have been forced to emigrate for periods.

Our enemy is neither the Haitian emigrant, nor the humble people of that brother country.

Our enemies are the powerful ones who dominate the world and this is the island, which oppress both peoples and want to face us to enjoy with tranquility the fruits of their misdeeds.

The same happens in neighboring Haiti, where hatred against our people is fomented from above.

The Dominican and Haitian peoples are peoples who from their respective countries must unite to defend themselves, to really make our respective homelands independent, to free them from the capitalist-imperialist voracity and from the politicians, businessmen and military leaders, thieves, despots and exploiters. To banish hatred and sow love between liberated peoples and independent nations.

This is essential to establish mutually advantageous migration regulations and fair cooperation standards in community with all the peoples of Our America, uniting diversity and respecting the identity of each people.

At the end, I love my country without forgetting that our country, as Martí said, is humanity. (noticiassin.com / first week of February 2018

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