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4 Sep 2017

LA HORRIPILANTE MUERTE DE EMELY

Author: Narciso Isa Conde | Filed under: Tiro al Blanco

 

UN ENFOQUE DIFERENTE

Por Narciso Isa Conde

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La horripilante desaparición y muerte de la adolecente de Cenoví de 16 años, Emely Peguero Polanco, que tenía relaciones desde los doce años con el joven Marlon Martínez ( de 21 años), ha conmovido al país y generado numerosos comentarios radiales y televisados atribuyéndole la degradación que el caso implica a toda la sociedad.

Las complicidades previas y en el acto, que conectan con la operación criminal y el intento de encubrirla, y que involucran a no pocos actores/as y perversidades y, entre ellos/as, a Marlyn Martínez, madre de Marlon y prominente dirigenta del PRD asociado al partido de gobierno en su localidad y en la Provincia Duarte, son usadas para esa generalización a la hora de un enfoque superficial del caso.

El mal, las culpas, la descomposición moral, sin embargo, no son de toda la sociedad, valorada en esos comentarios pesimistas como “enferma” y “arropada” por la “pérdida de valores”.

No son ni siquiera de la mayoría de la sociedad o de grandes contingentes humanos de las mismas.

Son males, culpas, degradaciones del poder constituido que infectan una parte significativa de la población sufriente y dominada.

· Un sistema siniestro.

Se trata de un sistema de dominación y alienación en múltiples vertientes, que se pudre y contamina, generando vínculos aberrantes en materia de explotación y manipulación clasista, caciquismo político abusivo, subordinación de los/as empobrecidos/as, dominio de los adultos/as contra niños/as (adulto-centrismo o dictadura de los adultos/as), machismo extremo, paternidad irresponsable.

Un sistema con un Estado manejado como patrimonio de los dominadores y garante de la impunidad de sus detentadores inmersos en todo tipo de delitos protegidos por complicidades perversas, con poderes eclesiales que siembran el miedo para aplastar la naturaleza y la ciencia, impedir la educación sexual y criminalizar el aborto.

Se trata, además, de un modelo neoliberal, corrupto y corruptor, fomentador del egoísmo y el consumismo banal; promotor en extremo de la insolidaridad, el racismo, el machismo, el sálvense quien pueda, la competitividad sin límites, el canibalismo económico, la concentración de poder en todas las esferas, el poder del dinero y la política ejercida contra la sociedad.

Un modelo que ordena consumir, que crea necesidades falsas y desigualdades abismales y enseña en sus medios de comunicación como delinquir para alcanzar los bienes y servicios superfluos para ser importante.

Un modelo que aumenta la velocidad de gansterización del capitalismo, que crea una lumpen burguesía burocrática y partidista. Que lumpeniza la burguesía dependiente tradicional, el generalato, las elites militares-policiales.

Que convierte todo en mercancía y servicios apropiable por los/as que ejercen el dominio de clase, el poder económico, el privilegio del patriarcado y la adultez, y el poder de dominar las mentes de los/as subordinados/as: la política, la mujer, niños/as, adolecentes, el hogar, el trabajo, la inteligencia, el periodismo, el agua, la naturaleza…

Mercancías que empobrecen en aras de sus privilegios y riquezas, que convierten en instrumentos de placer, incluido el sexual, y en peones de su ajedrez.

· Marlon, Marlyn, Emely y el General.

No olvidemos que Emely era niña, hija de familia pobre, embarazada por un joven-macho, hijo de una política oficialista adinerada y de un padre general-piloto que al parecer ni su apellido le dio.

Marlon un joven sin educación sexual, apabullado por un sistema de dominación religiosa que considera el uso del condón pecado y cualquier aborto lo define como crimen, que discrimina brutalmente (hasta en la escuela) a las menores embarazadas, en el marco de un capitalismo que estimula la sexualidad como servicio al cliente macho, atrapado por el modelo machista y la madre protectora que culpabiliza a la niña por “putica” y recibe el embarazo provocado por su hijo como una carga inadmisible…

Dominio de la “clase superior”, de la masculinidad, del adulto sobre el menor, del poder político que se detenta abusivamente, de los antivalores religiosos, de la impunidad rampante que la protege… se entremezclan con los miedos que ese entramado genera, con la mercantilización de todo, con el individualismo extremo, la insolidaridad y la banalidad que se fomenta a granel.

En el curso de esa diabólica dinámica de “enriquecer empobreciendo” en todos los órdenes, la víctima inocente fue a parar al basurero de la muerte cruel, cuanto a ese espacio debería ir a parar este sistema decadente.

No culpemos de ello a toda la sociedad victimizada.

No le enrostremos al pueblo llano los males de un sistema y un modelo de dominación, de un poder perverso, corrupto y corruptor. A un pueblo en su inmensa mayoría bueno, honesto, solidario…en barrios, campos, centros de estudio y de trabajo… con mucha gente abnegada, peleando por sobrevivir y vencer tentaciones… dominado todavía de la peor manera.

Echemos abajo este poder inmundo, putrefacto, contaminador y construyamos lo contrario a sus antivalores y a su ominosa razón de ser que es el capital producto del robo a la sociedad trabajadora, el poder del dinero, el Estado secuestrado por minorías delincuentes, el ejercicio mafioso de la política. No desviemos el tiro, siempre al blanco, nunca al “prieto”. (Publicado en Portal Z101: z101digital.com / 3, 4, 5…septiembre 2017)

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