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8 Ene 2018

ENFRENTAR LA DICTADURA DE LOS ADULTOS

Author: Narciso Isa Conde | Filed under: Tiro al Blanco

 

ADULTO-CENTRISMO Y TRAGEDIA INFANTIL-JUVENIL

Por Narciso Isa Conde

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En el marco de la civilización cristiana, que no es ni única ni superior a otras que cohabitan en el Planeta Tierra del presente, la conmemoración de la Navidad y su Día de Reyes siempre es ocasión para abordar el tema de la niñez, la adolescencia y la juventud desde diversas ópticas.

Confieso que apelar al Día de los Reyes para tratar un tema tan sensible, tan tierno y tan dramático, me rechina; sobre todo por todo lo negativo que encierra el dominio monárquico en la historia de la humanidad y por los sufrimientos que se condensan en el adulado poder despótico, religioso, cruel y privilegiado de Reyes y Reina, en sus respectivos momentos y espacios territoriales y, más aun, en su impronta imperial.

Seguir presentándolos como figuras adorables y como referencia de bondad en pleno despliegue del siglo XXI, es sencillamente uno de los ángulos perversos de la dominación capitalista-imperialista, empeñada siempre en recuperar y utilizar para sí todos los antivalores culturales-ideológicos impuestos por los modos de producción y dominación que le precedieron, armónicos a sus programas de alienación, predominio de lo banal y embrutecimiento masivo.

Los detalles sobran ahora porque me propongo, a propósito del sujeto infantil-juvenil, concentrar este artículo en lo relacionado con los efectos nefastos del adulto-centrismo en su relación con otras modalidades de opresión, explotación y dominación: de clase, militarista, de género, de corte racista, de países imperialistas opresores de pueblos, xenofobia, homofobia y depredación ambiental a costa de las nuevas generaciones.

Sin embargo, no puedo dejar de voltear mi mirada hacia las atrocidades cometidas en nuestra América, en África y Asia por las huestes conquistadoras y colonizadoras de los imperios y monarquías españolas, inglesas, belgas, francesas, holandesas, rusas…

· ¿Qué es adulto-centrismo?

Pero volviendo sobre el tema del adulto-centrismo y la tragedia infantil-juvenil, histórica y actual, debo comenzar diciendo que este concepto implica situar a los/as adultos/as, y sobre todo al adulto masculino, capitalista, blanco-racista, conquistador, colonizador, depredador de la naturaleza –su Estado, sus armas, sus partidos, sus escuelas y universidades, sus empresas…- como componente del centro de la dominación planetaria.

Esto implica una supremacía abusiva, una dictadura de los mayores contra infantes, adolecentes y jóvenes… de funestas consecuencias.

Así el amor de padre, madre y familiares -en diferentes grados y variadas mezclas según los casos- se combinan, entrecruzan y degradan con el ejerció de tratos despóticos, negación de derechos, maltrato físico y psicológico, menosprecio, discriminación, abandono, explotación y reproducción de la ideología dominante.

· Relación con otras opresiones y discriminaciones.

Esa realidad, a su vez, es inseparable de las consecuencias empobrecedoras de la dominación de clase, de los efectos aberrantes de la discriminación machista impuesta desde que se nace, de las discriminaciones raciales, de los dogmas religiosos reciclados, de la opresión nacional y colonización a cargo de las metrópolis imperialistas, de la deuda ambiental que se ensaña contra las nuevas generaciones que las sufren y de la negación de la libertad de opción sexual y el maltrato a inmigrantes.

Toda estas opresiones-discriminaciones –con diferentes características, efectos, intensidades, dimensiones y grados de violencia- se amalgaman con el adulto-centrismo para generar traumas infantiles y juveniles variados según el tipo de sumatorias: clase social, fenotipo humano, grados de escolaridad, tipo de socialización cultural de padres y madres y de sus relaciones con hijos e hijas, preferencias sexuales; para generar, en numerosos casos, paternidad irresponsable, embarazos de menores, acoso a menores, atropellos a homosexuales, explotación infantil, separaciones con cargas desiguales o dictaduras masculinas contra la pareja y sus descendencias; para provocar incluso grados de deshumanización espeluznantes, incluidas crueles torturas infantiles e infanticidios estremecedores.

El adulto-centrismo opera, como el machismo y el racismo, al interior de todas las clases sociales, incluyendo las más encumbradas. Claro, con grados y modalidades diferentes.

Su combinación con otras discriminaciones, formas de opresión y modalidades de explotación determina dimensiones más o menos masivas, más o menos crueles, más o menos traumatizantes y aberrantes.

A mayores sumas, peores situaciones. De manera que ser niña, pobre o pobrísima, negra, india, mulata, amarilla… del llamado tercer y cuarto mundo, migrantes, de territorios depredados o zonas de altos riegos, con creencia o religiones discriminadas, con tendencia gay, es mucho más grave y más dramático que otras combinaciones parciales o que solo de sufrir los efectos de la discriminación infantil o juvenil a beneficio de los adultos y adultas.

Esto sin menospreciar los graves daños implícitos en la negación de los derechos infantiles y juveniles, que se expresa en cosas aparentemente tan sencillas como las “pelas”, los castigos corporales, la negación del derecho a la palabra (“ ¡ cállate muchacho/a de mierda!,” “los muchachos hablan cuando las gallinas mean”, “primero pónganse grande para que pueda opinar sobre eso”…), las burlas por problemas físicos, los insultos por ser supuestamente “brutos/as”, la imposición de formas de vestir y “lucir”… o solo la combinación de esa discriminación por edades con el hecho de ser fémina o exhibir tendencias homosexuales, lo que agrava todo.

La proletarización, la esclavitud asalariada, la precarización del salario, el desempleo, la exclusión social, la marginalidad económica y la depredación ambiental a cargo de la explotación de clase y del sistema capitalista (incluida la opresión nacional, la colonización, las guerras de conquistas y las consecuencias sociales agravadas por el mal llamado subdesarrollo), es, entre todas las opresiones, la más universal y más propia del sistema capitalista planetario, y también la que afecta al mayor número de seres humanos.

Las diversas combinaciones con otras modalidades de opresión y discriminación -además de funcionales al capitalismo y de potenciar la extracción de plusvalía y el saqueo de recursos naturales en sus diversas etapas, incluida su actual decadencia destructiva- amplían las penurias y sufrimientos de las víctimas del modo de producción, explotación y distribución imperante; y las agravan en grados diversos.

En casi todas las combinaciones el impacto negativo es muy significativo y desgarrador; y dado, por ejemplo, el peso del machismo y del racismo a escala mundial, ambos gravitan dramáticamente sobre sectores muy vastos de la sociedad humana.

Por eso, lo más certero es tratar las diversas opresiones y discriminaciones -incluida la que alimenta trágicamente al adulto-centrismo– en su inter-relación con las demás y muy especialmente con el dominio de clase y las característica de capitalismo-imperialismo de estos tiempos. (Portal: z101digital.com /7-01-2018,segunda semana de enero)

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