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5 Feb 2018

DISCRIMINACIONES Y PODER

Author: Narciso Isa Conde | Filed under: Tiro al Blanco

 

LA CUESTIÓN GENERACIONAL

Por Narciso Isa conde

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Las relaciones de poder en nuestro país tienen un profundo contenido de clase cruzado por múltiples discriminaciones que potencian el dominio de la clase capitalista (transnacional y local) y el predominio de una partidocracia asociada a ella en todas las políticas de explotación, exclusión y discriminación y en de todas las prácticas delictiva protegidas por una impunidad sistémica.

Capitalismo, patriarcado, dictadura de los adultos sobre jóvenes y niños/as, desprecio por los/as “envejecientes” (adultos/as mayores), maltrato a inmigrantes pobres (con saña contra los nacionales haitianos-negros), homofobia, racismo, y depredación-contaminación ambiental con elevados costos para la nuevas generaciones… van de la mano en el ejercicio de los poderes establecidos a nivel de Estado, partidos, empresas, iglesias, familia y espacios territoriales.

En tales circunstancias -vistas y asumidas por separadas esas realidades opresivas y estas relaciones de poder- es explicable que los jóvenes culpen a los adultos de los graves problemas que aquejan a la sociedad, les recriminen a las generaciones revolucionarias que le antecedieron la dilación de los cambios superadores y hasta le hagan el juego a la discriminación de los/as envejecientes.

Igual pasa a la inversa con la adultez que se atribuye toda la sabiduría y condena la “inexperiencia” juvenil, sin reparar en los derechos de infantes y jóvenes, y en la necesaria impronta renovadora y el imperioso relevo energizante de la juventud; obviando su talento fresco y su facilidad y oportunidad privilegiada para dominar las nuevas tecnologías y no dejarse atrapar por el anquilosamiento en el plano del conocimiento científico.

Se entiende también la justa reacción femenina concretada en el ataque al poder masculino, la rebeldía antirracista separada de la insubordinación contra otras opresiones, el combate unilateral de movimiento gay contra la homofobia, los choques de los inmigrantes contra los nacionales del país de destino… y viceversa; y el ambientalismo conservador despojado de contenido de clase y de visión anti-sistémica.

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 LA SEGREGACIÓN PERMANENTE DEBILITA.

Así las cosas, todas estas justas y necesarias rebeldías -separadas entre sí y despojadas del enfoque clasista y la lucha de clases- a mediano plazo se tornan insuficientes para la construcción del sujeto político-social de los cambios estructurales y para construir una estrategia de emancipación integral del país y de la humanidad del dominio avasallante del gran capital (en su actual modalidad altamente destructiva, saqueadora, delictiva y depredadora).

Las diversas rebeldías en escenarios estancos, desligadas además de la lucha por liberación social y nacional que impone un sistema destructivo y gansterizado de dominación integral (potenciado en la era neoliberal del capitalismo), resultan insuficientes, independientemente de sus valores particulares.

Insuficientes al derecho y al revés. Porque se aíslan los combates respecto a otras discriminaciones y opresiones y respecto los llamados problemas globales (tragedia ambiental, negación del derecho a la paz…) cuando se concentran en su particularidad y mucho peor cuando se contraponen. Porque se reduce la rebeldía clasista cuando ésta desprecia a las demás.

Eso como conducta persistente se presta a luchas segregadas y a contraposiciones de factores complementarios, a pesar de que se trata de discriminaciones y opresiones cruzadas horizontalmente entre sí y, por tanto, complementarias; todas objetivamente inseparables de la dinámica universal de la lucha de clases, de la lucha del capital contra el trabajo, factor de alta intensidad y extensión, absolutamente y inevadible si se opta por arrancar los males de raíz.

Se presta a oponer jóvenes contra viejo, mujeres contra hombres, negros o indios contra blancos, patriotas contra patriotas de otras nacionalidades o identidades culturales, conservacionistas incapaces de enfrentar al capital que depreda y contamina, “machos” contra gays… obviando el carácter sistémico-estructural de esas relaciones injustas y opresivas de poder.

Da lugar, además, a insubordinaciones justas, pero parciales.

O a la reiteración de reclamos políticos generales o parciales que el poder constituido, las instituciones vigentes, han bloqueado y pueden seguir bloqueando.

O a insistir en reformar con esos fines lo irreformable.

O al predominio de culpabilidades que evaden el cambio político como palanca para subvertir todas las obstrucciones.

O, en perspectiva, a posiciones que en los hechos evaden debilitar y subvertir las relaciones de poder integradas y funcionales a un sistema estatal y, más allá, a un modo de producción y distribución, a una hegemonía ideológica-cultural que coopta la diversidad dominante, la potencia y la convierte en funcional a un sistema de dominación integral.

· PERTINENCIA DE ESTOS TEMAS.

Esto parecería una disquisición teórica de poca utilidad práctica.

Pero no.

Porque lo unilateral o reduccionista termina haciéndole daño a la fuerzas del campo popular y sectores intermedios en proceso de movilización contra las expresiones más repudiables del poder constituido, y afecta la cohesión de su diversidad, la unidad y ascenso del pueblo golpeado por sus expresiones más degradantes; sin desconocer la necesidad de respetar tanto los ritmos y tiempos necesarios para mantener la unidad y fortaleza creciente del referente que une la diversidad, como las situaciones en que la radicalización de las demandas y acciones las decantaciones lejos afectarlas la potencian.

Porque tales modalidades de pensar y enfrentar estos variados problemas, y las contradicciones correspondientes , aparecen con más intensidad en los periodos de auge de las luchas populares entorno a demandas unificadoras (no a la corrupción, fin de la impunidad por ejemplo…) que exigen debatir los límites de las luchas reivindicativas y de los reclamos de reformas frente a un régimen que las bloquea, emplazando al torrente movilizado al salto político que imponen la amalgama de esas relaciones de poder.

Ellas están presentes ahora en el movimiento verde y, sobre todo, en sus incipientes estructuras de impulso, promoción y conducción. Y se esgrimen (o se usan para potenciar auto segregaciones) para excluir sujetos sociales, temas y movimientos en lucha, y para dispersar y evadir nuevas definiciones y propuestas políticas pertinente.

Brota así el conservadurismo contra las tendencias transformadoras que insisten en la necesidad de desmontar gobierno e instituciones que obstruyen las metas planteadas, se contrapone la insistencia en las reformas bloqueadas por el régimen para debilitar la impronta que cuestiona las relaciones de poder expresadas en un abanico de temas y luchas que deben confluir, se activa el machismo y la religiosidad dogmática contra el feminismo, se desprecia lo ambiental, se activa el racismo desde dentro y desde fuera, se intenta contraponer generaciones complementarias, se potencia el esfuerzo por identificar lo renovador con la juventud y lo conservador con las generaciones adultas o “envejecientes”, al margen del pensamiento y el accionar político sustentado por cada quien..

· EVADIR LAS TRAMPAS.

En ese contexto no debemos olvidar que la “inteligencia” enemiga estudia esa realidad para potenciar sus impactos negativos, inducir desvíos y resquebrajar la unidad imprescindible.

Y la verdad es que lo avanzado o no, lo transformador o no, lo renovador o no, lo autoritario o no, lo manipulador o no, las virtudes y los defectos, y las mejores o peores ideas y conductas, aparecen asumidas por personas de todas las edades, de todas las preferencias sexuales, de ambos sexos y variados fenotipos humanos, así como de diversas procedencia social y trayectorias pasadas.

La discusión central, sin descalificaciones de ningún tipo, debe ser en torno a las ideas y propuestas que se sustenten y se presenten. Sobre su pertinencia o inviabilidad. Sobre su aproximación o no a la certeza o al error.

Esto, claro está, debe incluir la situación de las izquierdas políticas, sociales, culturales: sus grados de dispersión y desorganización, la debilidad de lo organizado y de las militancias, el potencial de las izquierdas sin partido en las luchas actuales y las tendencias a las confluencias y recomposiciones

Todo esto analizando los temas y sugerencias a la mayor profundidad posible. Procurando consensos unitarios o aprobaciones por amplia mayoría, sometiéndolas a la prueba del acierto o el error, ejerciendo la capacidad de rectificar. Sin auspiciar ni propiciar rupturas, sin estimular divisiones, sin desistir de los avances en calidad y cantidad.

La oportunidad es excepcional y la complejidad del proceso exige reflexiones sopesadas y merece un tratamiento adecuado de las contradicciones a tono con la voluntad del soberano y la creatividad de la diversidad de actores; auscultando el sentir popular y respetando las decisiones democráticas en los espacios democráticos-asamblearios en construcción.

(Para el PORTAL z101 digital.com/ Primera semana de febrero)

3-02-2018 / Santo Domingo RD

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