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26 Jun 2017

COMPROMISO ETERNO

Author: Narciso Isa Conde | Filed under: Tiro al Blanco

 

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Los/as integrantes de la generación histórica que protagonizó las intrépidas luchas anti-trujillistas, la conquista de la Autonomía y el Fuero Universitario, los combates de la Federación de Estudiantes Dominicanos-FED, Fragua y Federación de Mujeres Dominicanas-FMC, la resistencia contra el Golpe de Estado de 1963, el levantamiento guerrillero del 1J4, la portentosa Gesta de abril y la Guerra Patria, las rebeldías clasistas de POASI, SITRACODE y Sindicato Unido de Romana, las trayectorias del IJ4, MPD y PSP-PCD, los riesgosos combates contra el régimen de terror de los tristemente celebres doce años… no tenemos derecho a la claudicación, no tenemos derecho a acompañar el lodazal que emana del poder constituido.

Es grave claudicar y más aun abrazar la podredumbre, renegar de aquellos ideales, ponerlos a rodar por las pestilentes alfombras palaciegas, ofender la memoria de nuestros héroes y heroínas.

No tenemos derecho a echar al basurero décadas de dignidad y sacrificio.

No hay razón que pueda justificar el vergonzoso dejar de ser lo que tanto sacrificio ha costado y lo que tanto respeto ha merecido.

El daño que hacemos cuando estas alturas nos despojamos de ese decoro, es inmenso e injustificable.

Somos el puente que enlaza con el verdor de las nuevas rebeldías.

Somos un ejemplo colectivo que no debe perecer.

Somos memoria histórica sin manchas, la que tiene prohibido sumarse a la corrupción, a las injusticias, al despotismo y a la perversión política…si no queremos merecer el desprecio de las nuevas generaciones y la condena del relato veraz de lo acontecido.

Habrá siempre los/as que resignen ser ejemplo de moralidad y coherencia.

En estos días se ha producido uno de esos casos inexplicables y dolorosos: un clavel de la dignidad, firme durante más de medio siglo, decidió doblarse y abrazar el lodo palaciego.

Ojala pudiera levantarse de su desconcertante caída y dejarse llevar por la esperanzadora marea verde que en estos días, medio siglo después, vuelve a unir viejas y nuevas generaciones de combatientes por el fin de la impunidad y del sistema de injusticias que la sustenta.

De todas manera pierde toda su fortuna moral el que claudica, más cuando todavía – aun contados los que se creyeron el cuento del “fin de la historia”- quedamos muchos/as de los/as que hemos optado por terminar siendo lo que orgullosamente hemos sido, abrazando un compromiso que consideramos trascendente y, por tanto, eterno.

No hay manera de hacer desaparecer el colectivo humano que hoy hace de puente entre aquellas gestas que obstruyeron los verdugos del pueblo a sangre y fuego, a trampas y sobornos, a mentiras y canalladas, y las que ahora asoman en el horizonte de Quisqueya, en un Continente y un Mundo plagado de hermosas y promisorias rebeldías antiimperialistas y anticapitalistas, anti-racistas, verdes, feministas y de pueblos oprimidos y discriminados; tan juveniles hoy como las que antes nos tocó protagonizar. Reiteramos nuestro compromiso eterno y llamamos, en nombre de la Raza Inmortal a respetarlo, a resistir todas las tentaciones que nos convoquen a negarnos a nosotros/as mismos/as.

ESTÁ LLEGANDO LA HORA DE LO HORNOS!… y habrá de verse la luz.

¡Nos inspiran las ideas de Marx, Engels, Lenin y todos sus valiosos/as continuadores/as y conductores de las trascendentes luchas posteriores por abolir el capitalismo, sembrar socialismo y emancipar integralmente la humanidad!

¡Nos abrazamos a la firmeza latino-caribeña de Bolívar, Martí, Fidel y el Che!

¡¡En Duarte, Luperón, Gilbert, Minerva, Manolo y Caamaño nos encontramos todo/as!

Narciso Isa Conde

Iván Rodríguez

Raúl Pérez Peña

Ignacio Soto

Alfredo Pierre

26 de junio 2017, Santo Domingo, RD.

P/D Los firmantes iniciales somos solo facilitadores de la necesidad de este pronunciamiento abierto a la firma y al apoyo de todos/as los/as pertenecientes a nuestra generación que no han renegado ni traicionado este compromiso y no se han sumados/as a las fuerzas políticas y sociales del sistema dominante.

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