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26 Jul 2016

IZQUIERDA REVOLUCIONARIA

Author: Narciso Isa Conde | Filed under: Tiro al Blanco

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ANTE EL PROCESO DE PAZ EN COLOMBIA Y EL COMPROMISO DE DESARME DE LA FARC-EP

La IZQUIERDA REVOLUCIONARIA de la República Dominicana ha seguido de cerca las luchas del pueblo colombiano, de su heroica insurgencia armada y de todas las fuerzas de izquierda y movimientos sociales contestatarios de ese país hermano, enfrentados al régimen que le sirve de instrumento a la gran burguesía local y transnacional, responsable del baño de sangre, del terror, los sufrimientos, las penurias y las injusticias que genera un sistema  corrompido y negador de derechos y libertades fundamentales a nombre de una falsa democracia.

La IZQUIERDA REVOLUCIONARIA-IR tiene entre sus componentes organizaciones, militantes y dirigentes de intensa tradición combativa, participantes de las ejemplares luchas revolucionarias dominicanas de los últimos 50 años, en el combate a la tiranía de Trujillo y a la dictadura de Balaguer, y muy especialmente en la Revolución de abril y la Guerra Patria de 1965 contra el yanqui invasor lideradas por el coronel Caamaño, que concluyó en un obligado pacto oneroso ( sin entrega de las armas), en medio de un cerco militar imposible de romper.

Aciertos y errores en el empleo y combinación de todas las formas de luchas, armadas y no armadas, legales e ilegales, abiertas y clandestinas… han estado presentes en diferentes periodos de nuestra trayectoria revolucionaria, acopiando valiosas experiencias; incluidas aquellas derivadas de la presencia de revolucionarios dominicanos en combates armados en Haití, Cuba, Nicaragua, El Salvador y Colombia, que hemos sabido compartir con otros destacamentos internacionalistas.

JUNTO A LA FARC Y LA INSURGENCIA COLOMBIANA EN DIVERSAS CIRCUNSTANCIAS

Basada en esa tradición de las izquierdas contestatarias y en su profunda vocación antiimperialista y anticapitalista, la IR  ha expresado su solidaridad con el proyecto de liberación nacional y emancipación social,  democracia real, soberanía y socialismo, con vocación insurgente bolivariana e internacionalista, asumido por las FARC-EP, el ELN y las izquierdas revolucionarias colombianas.

Con esa convicción indoblegable hemos respaldado a la FARC-EP y a todas las fuerzas insurgentes colombianas en los momentos y periodos recientes de más alto riesgos y de mayor intensidad de la guerra revolucionaria.

Con esa misma convicción entendimos acertado de parte de la FARC-EP optar nuevamente -luego de reiterados esfuerzos fallidos en décadas pasadas- por un proceso de construcción de paz como el que se ha desplegado en el periodo reciente en los DIÁLOGOS DE LA HABANA desde su firme rebeldía armada y desde  su invaluable firmeza histórica y  su apego al sentimiento de las mayorías populares.

A ese proceso y a sus vinculaciones con la agenda inmediata de paz, justicia social, democracia, soberanía y reconstrucción de ese país como parte de la Patria Grande liberada… a ese trascendente debate, con acuerdos y divergencias, entre Gobierno y FARC-EP, vinculado siempre a las luchas y energías libertarias escenificadas al interior de Colombia… también le hemos dado seguimiento. Desde que conocimos la propuesta de negociación por la Paz hecha por la dirección de la FARC-EP, hace tres años, en la Izquierda Revolucionaria nos identificamos con ese propósito.

UNA DIFERENCIA A DEBATIR Y SUPERAR

Por eso, entrando en la recta final de esa negociación a favor del avance de la paz, nos sentimos en el deber no solo de expresar estas importantes coincidencias, sino también de dar a conocer las reservas y objeciones compartidas por todas las organizaciones que integramos esta coalición revolucionaria  respecto a los acuerdos relacionados con el cese bilateral al fuego y de las hostilidades y al compromiso de entrega de las armas y desmovilización del ejército guerrillero aceptado por la FARC para ser transformada en organización política legal.

Se trata de una divergencia franca, sincera, motivada por el enorme valor que le atribuimos a esa formidable fuerza político-militar para impulsar los cambios pendientes en  Colombia y en Nuestra América.

Se trata de un importante desacuerdo en torno al rol que entendemos está llamada a jugar la FARC-EP en la nueva fase de cese de hostilidades militares y de construcción de la paz como garante fundamental de su propia seguridad y del cumplimiento de todos los acuerdos bilaterales que logren concertarse con un régimen, que en medio de sus prácticas terroristas de Estado, de su subordinación al diseño de guerra global estadounidense, de su neoliberalismo y corrupción medular, se ha caracterizado por no honrar los acuerdos, por engañar y trampear a sus adversarios.

A la necesidad de evitar otra trampa en Colombia se agrega un contexto mundial y continental adverso a la paz, en tanto la crisis de decadencia del sistema capitalista-imperialista mundial, su alto grado de militarización como fuente de acumulación, lo empuja a las agresiones militares, a las guerras de conquista de territorios y patrimonio naturales valiosísimos.

A nivel regional  esto se expresa en siete bases militares y una maquinaria de guerra en la misma Colombia, en amplias redes similares a lo largo del continente, en un reforzamiento de las derechas neofascistas, en planes de destrucción de la opciones progresistas de diversos calibres; planes sórdidos que ya impusieron en Honduras, Paraguay, Argentina y Brasil y avanzan peligrosamente contra la Venezuela bolivariana, intensificando la tendencia a las confrontaciones sociales y políticas.

Creemos sinceramente, por tanto, que esta no es una coyuntura en la que sea posible justificar la conveniencia del desarme de las FARC-EP, insistentemente demandado por el Gobierno de Juan Manuel Santos y las derechas colombianas.

El proceso pro-paz es todavía demasiado precario para confiar solo en la movilización cívica y en la palabra de un gobierno montado sobre un sistema opresor aún intacto; un gobierno débil y vulnerable a las intervenciones del paramilitarismo y la extrema derecha guerrerista, totalmente subordinado a EEUU. Convendría, por tanto, que la FARC-EP modifique su actitud en ese punto de la agenda, dado que no se ha firmado el acuerdo final y quedan temas por abordar.

EN UN CONTEXTO MUNDIAL Y CONTINENTAL ADVERSO A LA PAZ HAY DEFENDER LO CONQUISTADO PARA AVANZAR

Nos ataca, además, el  tormentoso curso de la situación regional y mundial, que exige a gritos no desmontar definitivamente los pocos ejércitos populares que perduran y que tantos sacrificios han costado forjar y tan necesarios son en las proximidades de las “horas de los hornos”, como decía José Martí.

Vale rectificar en ese punto, no para desistir del proceso y los diálogos de paz, pero sí para evitar mayores desequilibrios que potenciarían serios peligros de repetición de experiencias amargas y terribles deformaciones y pérfidas violaciones de acuerdos concertados y por concertar.

Procede que todas la fuerzas guerrilleras unifiquen su posición respecto al proceso de paz y busquen juntos y al mismo tiempo la salida común al conflicto social armado en función de los intereses populares, nacionales y latino-caribeños.

Vale retomar con nuevos bríos la propuesta de ASAMBLEA CONSTITUYENTE SOBERANA en lugar del PLEBISCITO manipulable,  única opción para lograr en Colombia cambios institucionales democratizadores en el corto plazo, así como el conjunto de temas aprobados y no aprobados todavía, que definen un programa de transformaciones estructurales destinado a superar las raíces sociales y políticas de este largo conflicto armado, cuya aplicación sería fundamental para alcanzar la paz, tan fundamental como la permanencia del poder político armado que ha encarnado la insurgencia en las últimas seis décadas.

Ni entrega de armas, ni abandono de las negociaciones pro-paz, ni renuncia a las medidas transformadoras. Estas vertientes van de la mano en el camino hacia una paz justa y duradera.

Emprendamos juntos/as a la vez una gran campaña por la salida de las siete bases gringas de Colombia y por liberar al Continente latino-caribeño de la presencia e intervención directa de bases militares, sistemas de espionajes, drones, sistemas satelitales del Pentágono, tropas y flotas yanquis. Nuestra soberanía es inseparable de la democracia y el cambio social transformador.

A la globalización del capitalismo mafioso, guerrerista y destructivo hay que responderle con las más variadas formas de insurgencia local y  global desde los movimientos sociales, culturales y políticos en lucha, creando contrapoder popular antiimperialista y anti-capitalista.

¡PAZ EN COLOMBIA SIN DESARME DE LAS GUERRILLAS¡ ¡QUE EL PUEBLO DECIDA LA PAZ Y LOS CAMBIOS QUE QUIERE ¡CONSTITUYENTE SOBERANA!

POR LA COORDINACIÓN NACIONAL DE LA IZQUIERDA REVOLUCIONARIA-IR: Movimiento Popular Dominicano-MPD-Melanio Ferreiras / Fuerza Popular Duartiana-FPD Albania Alvarado / Liga Socialista de los Trabajadores-Congreso Unitario de Revolucionaria- LCT-CUR.-Joaquín Aracena/ Frente Popular Aniana Vargas FEPAV- Rafael Jiménez Abad /Frente Amplio de Lucha Popular-FALPO/ Frente Estudiantil de Liberación Amín Abel-FELABEL/Movimiento Caamañista-MC.- Narciso Isa Conde. (26 de julio 2016, Santo Domingo. RD).

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