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21 Jul 2016

A GABRIEL ANGEL*: DESPIDIENDO SUS SILENCIOS IRRESPONSABLES

Author: Narciso Isa Conde | Filed under: Tiro al Blanco

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Por Narciso Isa Conde
“La verdad es siempre revolucionaria” decía insistentemente en aquellos tiempos V. I. Lenín y creo que más ahora cuando el capitalismo en descomposición prolongada y persistente provoca lo que el camarada Jorge Beinstein -refiriéndose a otros investigadores de su actual crisis de decadencia- denomina “acumulación del exterminio”: donde los “pillajes financieros, la minería a cielo abierto o la explotación agrícola masiva basada en transgénicos y en herbicidas no selectivos de amplio espectro como el glifosato, destruyen estructuras productivas y expulsan población. Para ese modelo capitalista la población es un estorbo a eliminar. Se trata de un sistema de poder que se reproduce a nivel económico, cultural, institucional, etc. como una guerra contra el pueblo”… “hoy presente como tendencia dominante en Colombia como en buena parte de América Latina y el Caribe”.

Esto sin excluir las innumerables referencias a sus programas militares para la conquista del patrimonio natural de la humanidad y prolongar su tormentosa existencia a costa de destruir sociedades y sembrar el caos bajo su control y de las implicaciones del reforzado establecimiento militar del Pentágono en Colombia y en nuestra América.

Está clarísimo que sin soberanía no habrá ni democracia real ni paz en nuestra región; y que en cualquier proceso hacia la paz, las armas y los combatientes armados (actuantes o potenciales), sea de los ejércitos regulares “nacionales”, grupos mercenarios o de fuerzas invasoras, colocadas exclusivamente del lado opresor, solo habrán de servir a nuevas fases de la guerra global entronizada en el planeta, arrasando con todo proceso de paz endeble.

· Silencios irresponsables.

El silencio ante esta perspectiva es irresponsable y la irresponsabilidad se multiplica si se intenta encubrir con una anunciada “carta bajo la manga”, oculta a los ojos del enemigo y de todo aquel no predestinado a integrar la elite conocedora de esa estrategia invisible e inaudible para los/as demás mortales.

Si irresponsable fue también meter en el mismo envase a todos los críticos del programa de desarme de las FARC-EP, para tratar de ridiculizarlos simultáneamente sin hacer referencia a lo dicho y a lo escrito por cada persona o corriente perteneciente a la “izquierda más radical” (de la cual yo creía formaba parte las FARC-EP cuando nos sacaron del FORO DE SAO PAULO)… peor ha sido despachar mis argumentos críticos con un simple calificativo de “andanada”; sin citarlos ni rebatirlos, simplemente confesando una “aflicción”, un “respeto” y un “afecto” a la trayectoria que le despierta mi persona; a la que a continuación le atribuye sin rubor reaccionar de “modo personal” en una cuestión tan delicada y tan detenidamente tratada desde tiempo atrás y ahora, atribuyéndome falsamente de paso responder con “centellas”, “irritado” y “furioso”, acotando a seguidas el piropo de que “bravuconear y posar de radical casi nunca resulta conveniente”.

Otra vez la sinuosidad con doble moral, incluidas las famosas “lágrimas de cocodrilo” y aquello de aplaudir “poses” y “bravuconadas” de acuerdo a lo que le conviene al autor de esos artículos publicados en la W de las FARC-EP en la categoría de “La Pluma del camarada Gabriel Ángel”; algo más propio de un político tradicional, que de un guerrillero con 30 años de combate. ¡Cosas veredes!

Para equilibrar un poquito sería justo que ese medio fariano y otros de la misma matriz publicaran mis artículos sobre éste y otros temas para que sus lectores conozcan a que se refiere Gabriel, tal y como yo hago con los suyos en Tiro al Blanco isaconde.com y en mis envíos; sin pretender de mí parte una columna propia como “Escribe el Secre” en los órganos de esa entidad política.

· Ni veneraciones, ni motivos personales, ni pase de facturas.

Yo no honro ni deshonro a nadie cuando difiero o concuerdo con sus ideas en un debate determinado, o cuando actúo como rival o como aliado. Nunca me he atribuido dotes personales excepcionales para sentirme superior al camarada con que difiero o al adversario del que disiento. Simplemente empleo mis argumentos para que el lector o el radioescucha o el televidente se formen su propio juicio. Y así lo hice esta vez empleando exclusivamente argumentos políticos.

Ni venero a nadie, ni aspiro a que me veneren. Más bien desprecio las lisonjas en cualquier dirección. Valoro, reconozco méritos, sobre todo cuando las personas han agotado sus trayectorias de vida y lucha con balances a todas luces formidables, mezquinamente denegadas.

Me situó entre los que creemos que la militancia revolucionaria hay que reafirmarla todos los días hasta que llegue la hora del retiro forzado o de la partida de este reino terrenal, todavía penosamente dominado por el Capital.

Siempre he pensado que solo si la trayectoria de vida y lucha resulta esencialmente armónica con el sueño de justicia y de redención de la humanidad explotada y oprimida, la trascendencia puede ser justamente consumada y la admiración tornarse inconmovible, sin recurrir a los cultos post-morten que se prestan a las peores manipulaciones.

Antes, ni después –si fuera posible- es poco elegante pasar factura.

En consecuencia, nunca reacciono en los debates políticos por motivos o intereses personales.

Esta vez decidí responderle a Gabriel Ángel, atendiendo algunas sugerencias de camaradas muy apreciados, porque sobran las evidencias de que su irresponsable reacción encubierta -parapetada ex profeso detrás de una crítica general caricaturesca que no señaliza sujeto o contenido alguno- está dirigida fundamentalmente contra los camaradas del MCB que hemos expresado diversas críticas a lo convenido formalmente entre la dirección de la FARC-EP y el Gobierno de Juan Manuel Santos.

A mí se me puede atacar con toda libertad sin temor a una respuesta que personifique la diferencia, sobre todo cuando se trata de divergencias entre camaradas o en casos en que la agresión proceda de un militante de una organización hermana como FARC-EP, más después de percibir que asume posiciones oficiales o de conocer que el agresor reivindica contar con el aval de toda su dirección.

· La vigencia de la razón de Marulanda en cuidar que la táctica no se trague la estrategia.

Dada sus expresiones contenidas en esa réplica, en gran medida ajenas a desmontar las ideas expresadas por mí y por otros camaradas internacionalistas (aunque si a estigmatizarlas), y dada su vehemente apelación a su identificación política con el mando central de FARC, por el momento dejo a un lado mis dudas respecto a si Gabriel Ángel escribió su artículo desencadenante de esta polémica con o sin la sintonía total del Estado Mayor, del Secretariado y de la guerrillerada de la FARC-EP. La vida –entiendo- se encargará de despejar mis dudas, sobre todo porque advierto ciertos contenidos en sus palabras y en su trato que no son familiares a las ideas que los comunistas dominicanos nos forjamos durante largos años de solidaridad mutua ejercida entre nuestro partido y esa organización hermana, a las cuales siempre seremos leales.

En ese contexto valoro los extraordinarios méritos del camarada Manuel Marulanda Vélez y aprecio sus inmensos aportes, sin erigirme ni en su discípulo ni en quien más pondere su ejemplo como principal conductor de esa epopeya colombiana.

La cita a la que recurrí ciertamente está fechada 18 años atrás, pero la traje a colación precisamente porque su criterio sobre el pueblo en lucha y las armas no aparece como una simple opinión coyuntural, sino como parte de una estrategia en la que las armas en poder de las FARC (como Ejército del Pueblo) serían siempre garantía irrenunciable en todo proceso de acuerdos y /o avances hacia la paz; aun pendientes la victoria plena de la revolución y la transición al socialismo como culminación de una parte fundamental del proceso revolucionario.

En esa declaración el camarada Manuel Marulanda fue tan categórico que expresó su negación “persé” a poner en discusión la entrega de las armas, por considerarla cuestión estratégica. Garantía para que todo lo logrado en los diálogos de paz no se “derrumbe”.

Al paso de esos 18 años -a la luz de la actual hegemonía del lumpen imperialismo y la lumpen burguesía colombiana, de su “acumulación” de prácticas de “exterminio” y destrucción, de su poderío militar y la ferocidad que exhibe localmente, en nuestra América y en el Mundo- las razones para no desarmar unilateralmente a los ejércitos guerrilleros son ahora mayores y más imperiosas, aun se cuente con más fuerza de masas y mayor capacidad de movilización y creación de poder desarmado que en aquellos tiempos de los diálogos del Caguán.

La reciente experiencia hondureña, con dos meses de pueblo multitudinariamente en las calles, -y otras muchas a escala mundial en sentido igual o inverso- son tan aleccionadoras o más que la de la Unidad Popular en el Chile de Allende, en lo negativo; o que la de Palestina, Afganitán, Irak e Irán en sentido contrario a todos los casos en que la resistencia civil ha sido aplastada o revertida.

Venezuela bolivariana –pienso- sigue de pié no solo por un gran respaldo popular en declinación, sino porque no es un proceso desarmado como el de Chile y porque adicionalmente la FARC y el ELN rondan por su vecindad apoderadas como organizaciones de una ideal “gran colombiano” e internacionalista, como tantas veces lo escuché decir en labios de la heroica comandancia y de la intrépida “guerrillerada” fariana.

Ahora, si las debilidades que Jorge Beinstein, Carlos Moraís, Iñaki Gil, Fernando Esteche, Marco Riquelme, Najeed Amado, yo y otros camaradas (y las organizaciones o sectores que representamos) –todos aliados estratégicos de la insurgencia colombiana y firmes componentes del Movimiento Continental Bolivariano-MC junto a la FARC-EP- observamos (desde diversos enfoques) precisamente en el punto de la conversión del tema “dejación de armas” en entrega unilateral de armas… podría ser suplida a futuro por la magia de una verdad oculta (para que el enemigo no la descubra), seré el primero en aplaudir tan maravillosa fórmula y me cuidaré en lo delante de no favorecer en todos los casos la sentencia de Lenin de que “la verdad es siempre revolucionaria”.

Con esto me despido sin rencores de esta polémica y de los silencios irresponsables del camarada Gabriel Ángel. En Bolívar y el Che, en Caamaño y Manuel, nos encontramos todos/as. ¡Hacia delante, siempre; hacia atrás, jamás!

*Militante de las FARC-EP y columnista de su periódico digital. Al pie su artículo.

Publicado en la categoría: La Pluma de Gabriel Angel

Jueves, 14 Julio 2016 21:37

A propósito de la respuesta del maestro Narciso Isa Conde

Escrito por  Gabriel Angel

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Debo confesar que recibí con sentimiento de aflicción la andanada con la que se disparó el Camarada Narciso Isa Conde contra mi nota acerca de las vías de la revolución y el socialismo. La conocí gracias a la gentileza de una buena amiga que la recibió por correo y de inmediato me la pasó sorprendida. Ignoro cuántas lecturas haya tenido en la red, no la vi directamente.

Ver aquí escrito de Narciso Isa Conde

Tuve la impresión de que el viejo dirigente revolucionario dominicano se tomó mi artículo de modo personal, como si se hubiera tratado de un ataque directo contra él, con el deliberado propósito de arrastrarlo por el suelo de modo ignominioso. Debo expresar, por el respeto y el afecto que despierta su trayectoria, que no fue así y que por lo tanto lamento su actitud.

No pensé en él cuando escribí la nota que parece haberlo irritado tanto. Incluso, sólo después de conocer su furiosa respuesta, fui a la web a consultar las notas que mencionó en ella y que en su parecer habían inspirado mi artículo. Mi intención nunca ha sido ofenderlo a él o a alguno de sus copartidarios, pero de algún modo me hizo sentir que se había puesto en evidencia.

Solían las señoras en la Bogotá de mi infancia repetir un dicho, al que le caiga el guante, que se lo chante, para aludir a esos casos en donde se habla en general pero se obtiene una respuesta particular y a veces inesperada. Me niego a creer que ese sea el caso del maestro Narciso Isa Conde. Prefiero pensar que no tuvo el mejor día  y tomó así las cosas. A todos nos pasa.

Me honra sobremanera tener como repentino rival a un hombre de sus dotes intelectuales. He pasado las tres últimas décadas de mi vida en las montañas de Colombia, como guerrillero de las FARC. Eso no deja tanto tiempo para leer ni para escribir cuanto se quisiera, pero de todas formas enseña algunas cosas. El enemigo está ahí, armado y buscando matarnos todo el tiempo.

No quiero decir con eso que frente a otros revolucionarios los guerrilleros hayamos sido más blanco de los disparos del enemigo, ni que nos hayan caído más bombas encima, ni que hayamos sido mayores objetos de odio que camaradas de otros espacios y situaciones. Tampoco que hayamos sacrificado más que otros, ni llorado más sangre derramada que los demás.

Cada uno vive su propia historia. El Camarada Narciso Isa Conde admira y venera al Comandante Manuel Marulanda. Nosotros aquí en las FARC también. Y me perdonará si le digo que mucho más que él, por obvias razones. Por eso, porque fue nuestro padre y guía, podemos decir que conocemos su pensamiento mucho mejor que otros, sin faltarle al respeto a nadie.

Así que sacar una frase suya de una entrevista concedida hace dieciocho años, a fin de demostrarnos cuán equivocados estamos al obrar, no nos parece muy justo. Cuadros revolucionarios de otros lares hablaron con nuestro jefe muchas veces. Pero a los cuadros que dirigen las FARC-EP los formó él personalmente y día a día desde su mismo ingreso.

Gabriel Ángel escribe una que otra cosa que publica la página oficial de las FARC-EP. Incluso cuenta en ella con una columna en la que se dan a conocer sus escritos. No creo que el maestro piense que lo presentado por las FARC en su página oficial sean, por alguna condescendencia, locuras de Gabriel. Interpreto, en mi estilo, el pensamiento de las FARC. No puede ser de otro modo.

Cabe por tanto tomarse las cosas con un poco más de serenidad. Los acuerdos firmados en la Mesa de Conversaciones no los suscribe Gabriel Ángel, sino la Delegación de Paz, autorizada y avalada por el Secretariado Nacional de las FARC-EP, por los más fieles intérpretes del pensamiento de Jacobo Arenas y Manuel Marulanda Vélez.

Entiendo que las centellas del Camarada Narciso Isa Conde nacen del hecho de que las FARC-EP acordamos con protocolos precisos, el modo como se cumplirá el cese al fuego bilateral y de hostilidades y la forma en que dejaremos las armas. No le gusta, le huele a desviación. Déjeme confesarle que a mí, a los 26 años de edad, los Acuerdos de La Uribe me hicieron pensar igual.

Y voy a contarle la forma en que evalué mi error varios años después. La lucha de clases es eso, lucha, enfrentamiento permanente. Muchos en el movimiento revolucionario solamente reconocen en ese escenario la presencia enemiga, su maldad, su poder endiablado, su carácter traicionero. Y se niegan a ver el poder popular, su fuerza, su capacidad creadora.

Piensan que sólo debemos actuar a la defensiva, empleando todas las formas de lucha para impedir nuestro aniquilamiento, olvidando que los explotados, pese a nuestra condición de sometidos, tenemos el poder de hacer temblar la tierra con nuestro movimiento. De eso se trata, de darle toda su significación a esta fuerza telúrica en el momento presente, sin esquemas.

Bravuconear y posar de radical casi nunca resulta conveniente. Observo que en el twitter del MCB y en la agencia ABP son muchísimos más los que nos siguen que los que nos atacan. Esa es la política. No se trata de andar vociferando a los cuatro vientos la verdad, sino saber qué parte de ella y cuándo resulta más conveniente publicarla. Nuestros enemigos son muy poderosos.

Nunca sabremos del todo lo que piensan con exactitud al actuar cada mañana. Ellos trazan sus grandes líneas de acción y adoptan mil posturas para materializarlas. Ciegos ante ello, muchos revolucionarios consideran correcto andar proclamando a los cuatro vientos todo lo que piensan. Así sus enemigos no tienen que hacer ningún esfuerzo para combatirlos.

No repetimos neciamente que todas las formas de lucha deben ser combinadas en todos los momentos. Lo clave es saber cuándo aplicar unas y cuándo otras, cómo combinarlas adecuadamente, siempre que envuelvan las masas. Manuel Marulanda pensó como Martí, En silencio ha tenido que ser, porque hay cosas que para lograrlas han de andar ocultas.

La Habana, 13 de julio de 2016

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